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A primera vista pareciera que tanto la caligrafía japonesa
como la china son muy parecidas, pero para encontrar las diferencias
hay que ser muy observador y fijarse en los detalles, en la china
las palabras están más simplificadas y muchas letras
pueden combinarse con tan sólo unas pinceladas, a la vez
que conservan su espacio habitual, que es una suerte de cuadrado
imaginario.
Mientras que en la japonesa no se pueden juntar demasiado los caracteres
o hiragana y las líneas o trazos entre ellos también
deben estar separados.
Las primeras letras chinas fueron talladas en huesos de animales
y en caparazones de tortugas y eran unas especies de ideogramas
compuestos antes de ser tallados y aunque no eran uniformes en tamaño
tampoco presentaban grandes diferencias entre unos y otros. Estos
chia-ku-wen o letras de huesos y conchas que datan del siglo XVIII
y XII A.C son la génesis de la caligrafía china
Se dice que Ts'ang Chieh, a quien se le atribuye la invención
de la escritura china, se inspiró en la naturaleza, en la
observación de las huellas de los animales y la marca de
los picos de las aves en la arena y otros fenómenos. Es así
como simples imágenes que representaban diferentes objetos
se fueron simplificando a fuerza de pinceladas hasta crear los estilizados
caracteres que hoy conocemos.
Sin duda, las primeras palabras en escribirse fueron los sustantivos,
posteriormente fueron apareciendo nuevos ideogramas para representar
acciones y sentimientos. Cada letra en sí misma tiene un
significado, pero si se le agrega otra, el significado variará
y así sucesivamente.
Asimismo, el significado cambia de acuerdo con la disposición
de los caracteres y la forma como están ordenados.
El arte de la caligrafía es casi tan antiguo en China como
en Japón. De hecho no se sabe con certeza cuando los japoneses
empezaron a utilizar letras chinas, llamadas kanji en nipón.
Sin embargo, es bien conocido que un escriba coreano llamado Wani
llevó algunos libros clásicos de Confucio (escrito
en chino) a Japón a finales del siglo IV A.C, además
desde el siglo VII muchos escolares japoneses, en especial monjes
budistas, fueron a China y viceversa, así que el uso de los
kanji se popularizó en el país nipón hasta
convertirse (eventualmente) en el sistema oficial de escritura.
La mayoría de los monjes chinos escribían textos budistas
con kanji, los cuales despertaban admiración no sólo
por la estética, sino también por su profundo significado
religioso, que hacía que los lectores de alguna forma meditaran
sobre estos temas.
A su vez, muchos emperadores japoneses fueron fervientes budistas
y preferían leer esta clases de textos en kanji. Por otra
parte, algunos monjes Zen japoneses, cuya caligrafía tendía
a ejercer un efecto religioso en las mentes de sus congéneres,
desarrollaron un tipo especial de escritura llamado bokuseki.
Obviamente era imposible adoptar un idioma como el chino, así
que comenzaron a desarrollar una suerte de código denominado
hiragana, el cual fue utilizado con frecuencia para escribir poesía
debido a su elegancia.
Acerca
del Zen
El Zen es la escuela de meditación del budismo y fue estriba
en que el individuo puede alcanzar la iluminación a través
de la meditación y la disciplina interna. Fue llevada a Japón
por vez primera durante el siglo XII y su influencia ascética
ha sido pilar fundamental en el desarrollo de la cultura nipona.
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Asimismo, para despertar la verdadera naturaleza de las personas
se necesita la estricta guiatura de un Maestro Zen o Roshi, quienes
son personas que han alcanzado ya un nivel de iluminación.
El arte Zen es una forma activa de meditación para el autor
y a su vez es un método personal de expresión. Muchos
maestros han utilizado la pintura y la escritura para plasmar
enseñanzas a sus seguidores y para dejar un legado a futuras
generaciones, al tiempo que realizan un trabajo de elevación
espiritual.
Los maestros Zen creen que el arte visual puede expresar lo que
ellos denominan mentalidad Zen de una forma más directa
que con palabras, pues estos dibujos inducen a alguien a relajarse
y por consiguiente a alcanzar la paz espiritual.
Hoy en día la influencia del Zen ha calado también
en occidente, no sólo en la práctica religiosa,
sino tambien de forma estética, ya que artistas contemporáneos
como Robert Motherwell, Mark Tobey, Sam Francis, John Cage y Brice
Marden, han utilizado caligrafía y dibujos zen en sus obras.
The
Pillow Book

Esta película de Peter Greenaway versa sobre una joven
japonesa, Nagiko, cuyo padre es escritor. En cada cumpleaños
el padre de Nagiko realiza un pequeño ritual que consiste
en pintarle el rostro y el cuerpo con caligrafía japonesa,
mientras que su madre lee para ella fragmentos del Libro de almohada,
un diario del siglo X. Así Nagiko crece obsesionada con
los libros, los papeles y comienza a escribir su propio libro
de almohadacon el deseo de encontrar al amante-calígrafo
ideal. Comienza a escribir su propio libro de almohada.
Aparte de la intensa carga psicológica de los personajes
y las historias que ahí se entrelazan, este filme muestra
de forma exquisita el arte de la caligrafía y su connotación
simbólica.
Protagonizada por Vivian Wu y Ewan Mc Gregor.
¿Donde?
Si estás interesado en aprender este legendario arte puedes
comunicarte con el Centro Zen Bodaishin (sede de la Asociación
Zen de Venezuela) en el que regularmente se dictan talleres con
el Sensei Paul Quintero (monje Zen).
Centro Zen Bodaishin
Dirección: Av. Avila, Edificio Belmont, local 2. Altamira
Sur (al lado de Italcambio). Telf: 261-2754/014 271-6386. E-mail:
mtirado@telcel.net.ve
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