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El tantrismo proviene de la India y podría definirse como
un camino. No es una religión o una doctrina, reúne
más bien
una serie de enseñanzas sobre cómo vivir.
Pero quizá lo que más llama la atención es
lo relativo a la sexualidad. Y es que uno de los principios del
Tantra reza así: "la unión sexual es sagrada". Por
lo tanto, de aquí se deriva que hay un ritual erótico
y que la permanencia en el estado de éxtasis eleva el espíritu.
Pero,
¿cómo se consigue una relación sagrada? Antes
que nada con respeto por uno mismo y por la otra persona. El pleno
conocimiento del yo es un vía para dar y conseguir placer.
La
pareja tántrica se acerca con una meditación, en la
que ambos, de rodillas, colocan la mano izquierda sobre el corazón
del otro, establecen contacto visual y respiran al unísono.
A partir de entonces se conectan y empieza el rito que finaliza
con el éxtasis.
Ésta
es una de las grandes diferencias entre la visión occidental
y la oriental de hacer el amor: en la primera la meta es el orgasmo,
en la segunda es la satisfacción del ser.
Para
conseguir esta satisfacción los hindúes han desarrollado
técnicas de tonificación genital y de respiración.
Al ejercitar los músculos internos, las mujeres pueden conseguir
prolongar el estado orgásmico y con una respiración
controlada, los hombres pueden experimentar múltiples orgasmos
y un sola eyaculación.
Para
esto no hace falta ser un yogui o creer en alguna deidad, basta
con unir mente y cuerpo en el arte de amar.
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