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 El
Mago Terrestre
La esencia de un Tauro lo lleva, de forma natural,
a reflexionar sobre el mundo que lo rodea. Su inteligencia y sentido
de realidad configuran una visión personal del mundo, en la
que creen con firmeza. Esta cualidad permite el desarrollo de valores
sólidos, sentido de la responsabilidad, capacidad constructiva
y perseverancia. Del mismo modo posee una notable capacidad para proyectar
el futuro, algo que cuando está unido a la confianza en sí
mismo, lo hace alcanzar metas concretas. Todo Tauro tiene un
poco de gerente de sí mismo.
Estas inclinaciones personales convierten a Tauro en un artífice
de la magia terrestre. A través de los Tauro fluye la energía
que permite concretar los sueños en el mundo real. Esta capacidad,
desplegada a lo largo de la vida, le permite a los nativos de este
signo convertirse en verdaderos "árboles llenos de frutos".
Por otra parte, esta misma vinculación reflexiva con la realidad
incrementa su capacidad de disfrute sensual, así como su talento
para el placer en general. Un Tauro en equilibrio es capaz
de mantener el rumbo hacia sus metas sin privarse de una vida placentera.
Uno de los riesgos mayores de Tauro es encerrarse en su propia
visión del mundo, en sus propias opiniones y conductas. En
consecuencia, es importante cultivar la capacidad de valorar otras
formas de enfrentar la vida. Conviene recordar que es precisamente
la variedad de criterios y formas de actuar lo que genera la verdadera
riqueza de la humanidad.
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