En los nativos de Escorpio ocurre una curiosa paradoja.
A pesar de ser personas orientadas a la razón y a la lógica,
el tema principal de sus pensamientos es el mundo de las emociones.
Esto les permite observar mucho más profundamente las relaciones
humanas, dotándolos de una penetración psicológica
notable. Cuando se entrega a una emoción lo hacen de forma
intensa y honesta, sin embargo el miedo a ser abandonados o a cualquier
otra forma de sufrimiento emocional puede impulsarlos a actuar de
forma posesiva.
Los Escorpio equilibrados poseen una gran capacidad para vivir bien
y generar bienestar a su alrededor. Saben ver los problemas desde
distintas perspectivas y elegir aquellas que aportan alguna solución,
esto les permite resolver de forma creativa las situaciones que se
les presentan. Del mismo modo son capaces de una gran entrega y solidaridad.
Los Escorpio son verdaderos magos de las emociones y pueden desarrollar
una extraordinaria gama de recursos para influir sobre los demás.
El desarrollo de la confianza en sí mismos es la clave para
evitar que estas capacidades puedan derivar hacia la manipulación.
Las situaciones de crisis, en las que otras personas pierden el control,
suelen poner en evidencia los talentos de Escorpio.