Cáncer es el signo de los vínculos
profundos con la vida. Por eso se le asocia a la familia, a los hijos
y a todas las actividades humanas en las que se valora una conducta
protectora y nutritiva. La esencia de este signo lo lleva a asumir
una actitud activa y responsable en función del bienestar de
sus seres queridos (y de sí mismo, por supuesto). Algo que
la mayor parte de las veces expresa mediante la dulzura y la simpatía,
pero que también lo puede llevar a explotar visceralmente cuando
no queda otro remedio.
Para Cáncer la realidad es un tejido de relaciones del
que todos formamos parte. Poseen un don natural para propiciar entendimiento
y acuerdo entre las personas, son grandes conciliadores y poseen una
notable penetración psicológica innata. La vinculación
estrecha con la realidad emocional de su entorno, los lleva a expresar
cambios constantes de humor que pueden parecer caprichosos, pero la
realidad es que son verdaderas antenas emocionales.
Cáncer posee una gran capacidad para influir sobre los
demás, algo que puede llevarlo a desarrollar estrategias de
manipulación emocional. Por otra parte puede ser excesivamente
susceptibles, tragándose con frecuencia lo que sienten, algo
que lo puede llevar al aislamiento. A los Cáncer les conviene
cultivar la comunicación y el intercambio.