Especial de Navidad 2007 | Tradiciones | Los Tres Reyes Magos
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El 6 de enero de cada año la Iglesia Católica celebra la Epifanía o la manifestación de Dios hecho hombre. En Occidente, la festividad gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los Reyes Magos como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.

Buscar en los orígenes de la tradición de la fiesta de reyes nos lleva al evangelio bíblico de San Mateo, en el que se narra como unos magos, guiados por una luminosa estrella, llegaron a Belén para adorar y ofrecer sus dones al recién nacido Mesías, burlando a Herodes, el infanticida más temido y famoso de la historia.

De su país de origen, sólo dice San Mateo que procedían de Oriente; los testimonios más antiguos de la Iglesia de Siria y de los padres griegos afirman que venían de Persia, donde, como es sabido, existía la casta de los magos o astrólogos. Otros hablan de Caldea (Babilonia), donde surgió la astrología.

En cuanto al número de magos, se remonta al siglo V la suposición de que eran tres, aunque se ha hablado de dos, cuatro, siete y hasta doce. Si para las iglesias protestantes y católicas los Reyes eran tres (porque ofrecían tres regalos al niño Jesús), la tradición ortodoxa mantiene que eran doce.

Por otra parte, en algunas representaciones tempranas que datan de los primeros siglos vemos dos reyes magos y en otras a cuatro.

Los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar se popularizaron en la Iglesia desde el siglo IX, siguiendo el texto del venerable monje benedictino Beda, quien los describió así en un códice: "Melchor, anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color; Gaspar, más joven y rubio; Baltasar, negro".

Beda los consideró representantes de Europa, Asia y África, para así acentuar la soberanía universal de Cristo sobre todas las razas y países. Los nombres son distintos en diversas lenguas. En griego, Appellicon, Amerín y Damascón; en hebreo, Magalath, Galgalath y Serakin.

El destino de los Reyes, tras la adoración, fue incierto. San Mateo sólo dice que regresaron a su país por otro camino para burlar a Herodes. La tradición piadosa afirma que fueron discípulos de Santo Tomás.

Otros afirman que fueron consagrados obispos y murieron martirizados hacia el año 70 de nuestra era. Sus supuestas reliquias fueron transportadas de Milán a Colonia en el siglo XII, donde aún hoy son veneradas en un relicario bizantino de la catedral de esa ciudad alemana.
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