
Esta
historia que se convertido en una tradición navideña
en todo el mundo, forma junto con la Bella Durmiente y El Lago
de los Cisnes lo que se conoce hoy en día como los ballets
de Tchaikovsky.
Todos
los años, las compañías de ballets más
reconocidas del mundo ensayan dentro de sus repertorios las
coreografías que conforman el ballet más esperado
de la época decembrina: El Cascanueces. Esta obra representa
para muchos un deleite artístico que conjuga una maravillosa
partitura con una historia que permite soñar hasta el
punto de hacer sentir niños a los espectadores.
La
obra fue estrenada el 17 de diciembre de 1892, en el legendario
teatro Mariinskii de San Petersburgo bajo la coreografía
original de Lev Ivanov, el libro de Marius Petipa y la música
de Piotr I. Tchaikovsky. Del ballet navideño que hoy
se conoce hay una gran distancia del original, la coreografía
de Ivanov se fue perdiendo con el pasar de los años
por falta de registros o de anotaciones que conservaran los
pasos que componían la obra. Lo poco que se preserva
es producto de un traspaso de conocimientos entre bailarines,
quienes fueron en el tiempo participando en los montajes de
esta joya del ballet clásico.
La
primera historia que se conoce de El Cascanueces está
basada en el libro de cuentos de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann,
titulado: "El Cascanueces y el Rey de los ratones"
(1816); sin embargo, el argumento que daría vida, años
más tarde al ballet de Tchaikovsky deriva de una adaptación
que Alejandro Dumas (padre) hiciera del texto de Hoffmann.
Cuando
Ivan Vsevolozhsky, director de los Teatros Imperiales Rusos
y Marius Petipa le encomiendan a Tchaikovsky que escriba la
partitura para la pieza, éste no se mostró muy
convencido ya que consideraba que el argumento del cuento
de Hoffmann carecía de fuerza y de encanto como para
crear un ballet; sin embargo, Vsevolozhsky y Petipa lograron
convencerlo.
Paradójicamente,
a lo que hubiera podido pensar el compositor ruso, El Cascanueces
se convirtió en una de sus obras más expresivas,
melodiosas y reconocidas por el público.
El
Cascanueces y el Rey Ratón llegan a América
gracias al éxodo de bailarines rusos hacia las tierras
americanas, muchos de los ballets clásicos y de la
época del romanticismo llegaron a nuestro continente.
El primer montaje de la pieza por una compañía
de ballet profesional en Norteamérica, se le atribuye
al Ballet de San Francisco en 1944 bajo la producción
de Willam Christensen. Desde 1949, El Cascanueces del Ballet
de San Francisco es presentado anualmente deleitando a los
espectadores con un espectáculo lleno de magia y emoción.
La
idea de producir este ballet no le vino sola a Christensen,
dos ex-bailarines del Ballet Imperial de Rusia: Alexandra
Danilova y George Balanchine, compartían la cena con
él ese día, y fueron ellos quienes recordando
el esplendor y la magnitud de ese ballet motivaron al coreógrafo
norteamericano a crear su propia versión.
George
Balanchine: un ruso que inmortalizó el Cascanueces
norteamericano
La versión de George Balanchine bailado todos los años
por el New York City Ballet desde 1954, marcó la diferencia
con todos los demás espectáculos de este tipo
debido a la introducción de efectos especiales y de
luz que hacen que su producción, ideada especialmente
para los niños, esté llena de ilusión
y magia.
El
más imponente y famoso de los efectos añadidos
por este coreógrafo ruso es la transformación
del árbol de Navidad de la mansión Stahlbaum durante
el sueño de Clara, el cual crece de 12 a 40 pies de alto
durante el primer acto y que siempre causa gritos de admiración
dentro del público en cada función. La
experiencia venezolana
Este clásico navideño se presenta por primera
vez en Venezuela en agosto de 1981, en el Teatro Municipal
de Caracas, bajo la producción y dirección artística
del Ballet Metropolitano de Caracas de Keyla Ermecheo. Ese
mismo, año, debido al éxito obtenido en agosto
la producción vuelve al escenario en diciembre.
Las
críticas positivas no se hicieron esperar, ya que era
la primera vez en nuestro país se que mostraba un espectáculo
con las magnitudes escenográficas y la calidad artística
requerida. Del Teatro Municipal, El Cascanueces de Keyla Ermecheo
y Héctor Zaraspe se mudó al Teatro Teresa Carreño
donde el espectáculo se mantuvo hasta 1995. Hoy en
día, la Escuela Ballet Keyla Ermecheo mantiene la tradición
de presentar este ballet en diferentes teatros de la ciudad
capital.
A
partir de 1996, el Ballet Nacional de Caracas compañía
sede del Teatro Teresa Carreño- tomó el escenario
de la Sala Ríos Reyna para presentar cada diciembre
el clásico navideño desde la óptica del
maestro Vicente Nebrada, quien le imprimió a la pieza
un estilo personal y especial dentro de la corriente neoclásica.
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