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La ruta del whisky como destino turístico
Nos preguntan desde las páginas turísticas de El Nacional sobre la ruta del whisky como destino turístico. Estas han sido algunas de las respuestas:
¿En qué consiste la ruta del whisky en las tierras altas de Escocia?
Es un recorrido temático no restrictivo sino amplio, único en el mundo. Resulta fascinante para amantes del whisky y del single malt, parejas que celebren aniversarios de bodas, enamorados no abstemios que amen los paisajes y la naturaleza, mochileros en plan de aventura, fotógrafos, historiadores, psiquiatras, sociólogos, amantes del golf, gastrónomos y bebedores sociales encubiertos.
- No hay un solo camino, como en el Camino de Santiago, sino varias rutas según los días que se disponga, para enlazar regiones, ciudades y destilerías. La ruta más completa incluye dos ciudades fantásticas (Edimburgo y Glasgow), las Tierras Altas de Escocia, alguna isla, y la ribera del Río Spey (Speyside) que es el corazón del mejor whisky del mundo.
¿Cuáles son las principales destilerías de la región, o por lo menos las que mayor atractivo tienen para usted?
- Las que se visitan son las destilerías de maltas, no las de grano que son pocas y están en las Tierras Bajas. El escocés más conocido se hace con mezclas de whiskys de grano y de maltas. En este recorrido por las tierra altas y la islas se pueden conocer las destilerías de las maltas madres de las mezclas más famosas, y las maltas únicas con las que se elaboran los Single Malts. Conocer las destilerías es algo así como entrar a los castillos de los viñedos más famosos del mundo.
- Tienen gran atractivo Glenfiddich (la primera destilería de single malt en abrir sus puertas a los visitantes), The Balvenie; Strathisla y Glenlivet en Speyside, Lagavulin (en Islay), Talisker (en la isla de Skye) y Glenkinchie con su museo del whisky
¿Cree usted que este tipo de viaje es para personas especializadas en el área y por qué?
- Aquí goza el que no sabe de whisky, y el que presume que sabe. Quien disfruta un mundo es el enterado. Para todos ellos, y para quienes el whisky es una excusa para visitar Escocia, es (y con el debido respeto a todas las religiones) como una peregrinación al Vaticano o a la Meca”.
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