GUÍA DEL PLACER I Whisky & Bar I Whisky I Whisky y ratón

 
 
  Whisky y ratón
El whisky escocés que Ud. generalmente bebe, no sale de una barrica de roble donde estuvo perfeccionándose durante ocho, doce, quince o dieciocho años para ser guardado después en la botella que el consumidor busca y adquiere con seguridad para no sufrir "ratón".

El blending (whisky escocés de mezcla de whiskys de malta más whiskys de granos), está compuesto por fórmulas secretas de combinaciones inventadas por cada marca. Los whiskys puros de malta pertenecen a otra categoría, internacionalmente denominada single malt.

Cómo funcionan los años del whisky
Usualmente en un blending de una marca conocida hay entre 30 y 50 whiskys mezclados, mientras que en las marcas más baratas la mezcla suele ser mayor a 15 pero menor que 30.

La edad de envejecimiento del whisky escocés está estrictamente controlada por la ley. La cantidad de años que se escribe en la etiqueta, por ley es la del whisky más joven de toda la mezcla de los 15 a 50 whiskys que la componen.

Cuando una botella de whisky no proclama su edad en la etiqueta, es porque tiene más de tres años (obligatorios por ley) y menos de diez.

Si todos los whiskys de la mezcla fueran de 10 años o más, lo proclamaría. Por eso cuando el consumidor bebe un whisky standard de calidad, presume que tiene ocho o nueve años, pero en realidad no lo sabe. La destilería no se lo dirá en la etiqueta. Lo que el consumidor sí sabe es que cuantos más años de envejecimiento tenga en barrica la botella, más fino y menos rasposo será. Un sub-standard (más barato y más desconocido que el anterior) tendrá entonces un envejecimiento presumido entre tres y menos de ocho años.

La medida del "ratón"
En Venezuela los consumidores han inventado una original manera de medir los años de los whiskys menores de 10 años. Lo hacen por el exceso. En efecto, es común oír a un consumidor que tal o cual whisky es muy bueno pues anoche se bebió junto a sus amigos una o dos botellas de la marca "y amanecimos todos enteritos", es decir muy bien.

En Venezuela, donde a la resaca se le llama ratón, se afirma que los sub-standard pueden "enratonar", mientras que las marcas conocidas pero cuya edad no está escrita en la etiqueta, "no enratonan".

La presunción de que a mayor añejamiento se corresponde más calidad y precio es correcta. Pero la medida del "ratón" es equívoca, porque, en primer lugar, el exceso empuja hacia abajo la calidad, un whisky de baja calidad envejecido ocho años, no será más que un escocés de baja calidad y ocho años y, la tercera y más importante razón, la calidad y costo de la destilación. En los whiskys de malta que componen la mezcla, las impurezas del principio y el final de la destilación del lote se borran con una segunda destilación. Los whiskys pueden ser más puros si se les somete a segunda destilación y si en cada una de ellas, el tiempo para decidir cuándo es cabeza y cuándo es cola no es muy breve.

Por ello si de pureza se trata, el ratón depende más de la calidad de la destilación y de sus tiempos, que de los años de envejecimiento.