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El coņac y su estilo, en auge
Las grandes marcas de coñac están demostrando que sí saben cómo sintonizar y seducir a los consumidores "con poder adquisitivo".
Símbolo de calidad, lujo y diferencia, el coñac francés está en auge por cuarto año consecutivo, mientras que su primo cercano que lo origina, el vino, está en crisis. Según cifras dadas a conocer esta semana, en 2005 los productores de coñac exportaron 135 millones de botellas, un 6% más que el año anterior.
Entre las marcas de renombre, cuatro son las preferidas por los consumidores en el mundo. El liderazgo, que varía según los países, pertenece a Hennessy (marca del conglomerado de lujo LVMH), Rémy Martin ( que pertenece al grupo Rémy-Cointreau), Martell ( marca en poder hoy del grupo Pernod-Ricard), y Courvoisier (Fortune Brands). Entre ellas domingan el 80% del volumen de negocios del coñac.
Para las grandes casas productoras los buenos resultados se deben a la coyuntura económica más favorable en los mercados de exportación y a una política comercial más ofensiva de los coñacs franceses en el extranjero. "Es realmente la exportación la que está tirando del carro", explicó Jean-Pierre Lacarrière, director general de Rémy Martin y presidente de la oficina nacional internacional del coñac (BNIC).. "Los comerciantes han hecho un trabajo de fondo, han invertido en mercados relativamente nuevos como Rusia (+18,7%) o China (+42%), que están creciendo mucho", explicó a la agencia noticiosa AFP.
El año pasado, la tasa más alta de exportaciones fue la del Extremo Oriente (+14,4%), que representa hoy una quinta parte del mercado de las ventas. Japón, a pesar de que consume un volumen de coñac diez veces inferior al de hace quince años, vuelve a beber más coñac. Estados Unidos es el mayor importados mundial de coñac. Allí se consumen 51,7 millones de botellas cada año. El continente americano – dicen con satisfacción los franceses - absorbe el 38,4% de las ventas del mejor coñac en el mundo.
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