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El libro de la cerveza
En la
historia moderna de la cerveza y el whisky hay una Michael Jackson
al que los catadores llaman “El bueno”, que escribe y
cata con sabiduría. Su último libro entre nosotros es
poco conocido pero excelente. Se llama “El libro de la Cerveza”
(Editorial Blume, Barcelona, España). Es un excelente libro
para la biblioteca de los gastrónomos y buen regalo para los
amantes de la bebida. Jackson
se hizo famoso en la televisión británica actuando
como “cazador” de cervezas, cuyas características,
sabores e identidad descubría para la audiencia. El libro
es una visión panorámica de 45 estilos clásicos
de cerveza. En cada casa, muy bien ilustradas como acostumbra en
sus libros Blume, hay historias y características muy bien
relatadas.
El
autor viajó y recorrió los lugares de procedencia
de cada cerveza, para describir los paisajes que acompañan
a cada estilo, su método de elaboración y sabores
de las cervezas.
Por el relato histórico de las grandes cervecerías
del mundo, desde las más antiguas a las más modernas,
el libro cumple la función de una enciclopedia sobre el tema.
Ante el lector, en amena y exhaustiva procesión desfila lo
fundamental que uno quisiera saber sobre el tema.
Jackson
no se descuida, las armonías que en cada región la
gente establece entre su cerveza y los platos que les parecen los
más pertinentes para cada una de ellas. Para un extraño
a la región, a veces los matrimonios entre cerveza y comida
parecen un poco inusuales, pero el relato se basa en la realidad,
y no en matrimonios arreglados en las oficinas de los gerentes de
mercadeo de las marcas.
Para
los gastrónomos y amantes del vino, lo más interesante
del libro es la actitud de no equiparar jamás la cerveza
al vino. Jackson trata a la cerveza dentro de su contexto, su realidad
y sus atributos, y no se propone sustituir una botella por otra.
Al fin de cuentas, la cerveza tiene historia, tradiciones y fundamento,
aunque su consumo mundial vaya en descenso.
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