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  Inglaterra sacude la historia del bar
Inglaterra sacude la historia del bar
Los ingleses, que de beber fama tienen, han decidido enfrentar los excesos de los jóvenes consumidores con dos medidas que sacuden la historia del bar: Eliminar la “hora feliz”, y abrir los pubs todo el día.

Antes que explicar las medidas, hay que explicar el temor que las genera. Los binge drinking (juegos de bebidas en los que se bebe de golpe cinco copas pequeñitas con un grupo de amigos para emborracharse antes), tienen de mal humor a la policía. Bastantes frecuentes entre la juventud inglesa, terminan con graves incidentes callejeros y actos vandálicos contra faroles, parquímetros y cosas del ornato público.
Los juegos tienen mucho sentido de correr contra reloj, porque la ley que regula los horarios de expedición de licores desde 1964 era muy restrictiva. La policía piensa ahora que es mejor que los borrachos estén recogidos en los bares, a que anden por las calles.

Hace 40 días, la tradicional “hora feliz” comenzó a ser eliminada por los dueños de locales. Generaba más tensiones y problemas lo que comenzó como un excelente truco para atraer parroquianos. El segundo trago gratis, las mujeres no pagan, canilla abierta por una hora a mitad de precio, fueron las técnicas de mercadeo utilizadas desde la II Guerra Mundial hasta ahora. La mayoría de los 32.000 locales de la asociación de Pubs y cervecerías han dicho que tomarán la medida. Pero los escépticos creen que “la hora feliz” o alguna de sus variantes, seguirá vigente.

Si bien el nuevo horario de 24 horas arranca en noviembre, hasta ahora no se observa entusiasmados a los dueños de locales. Según un estudio de la British Beer and Pub Association (BBPA), ni un solo bar tiene intenciones de mantenerse abierto durante todo el día. Todos en cambio, ampliarán sus horarios.

El Gobierno británico no deja de enviar mensajes de que se será duro con el consumo de alcohol en exceso. Los medios de comunicación están continuamente advirtiendo del peligro de beber demasiado y reseñando los actos vandálicos que cometen los ebrios en las calles. Hasta ahora, los únicos sitios sin restricción de horarios para servir licores y aguardientes eran los clubes privados, y el bar del parlamento inglés.