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El
Bar y su "Hora Feliz"
Ingleses,
franceses, espaņoles e italianos, inventaron temprano sitios para
beber en sociedad. Los norteamericanos lo hicieron más tarde
pero en cambio tienen la mayor cantidad de barmans del mundo.
No es por casualidad. Allí nació el bar moderno, se
perfeccionó la habilidad de la mezcla y se aguzó el
ingenio, al amparo de décadas donde la ley, el temor, la condena
moral y la prohibición, obligaron a la sociedad a encubrir
las bebidas fuertes y directas. En
su orígenes, el bar americano fue un sitio para hombres solos,
que comenzó a admitir damas de buen ver con la happy hour,
"hora feliz" u hora del cóctel. La idea tiene sus orígenes
en los aņos 20. Según Lowell Edmuns el hábito "de beber
cocteles en parejas, antes de cenar" comenzó en las casas de
la alta sociedad en Norteamérica como resultado directo de
Ley Seca. Se bebía en la casa porque no existía otro
sitio donde hacerlo, y el cóctel duraba exactamente una hora,
entre la llegada de los invitados y el sentarse a la mesa.
Acabada la ley seca, sobrevivió la costumbre y "la hora" se
convirtió en una institución norteamericana exportada
al mundo entero durante y después de la II Guerra Mundial.
Hoy no dura 60 minutos sino dos horas, y salvo toque de queda, miedo
planetario o grave crisis financiera, ya no se bebe muy frecuentemente
en casa al estilo "hora feliz".
Según
a quien Ud. lea, el cóctel, trago estrella alrededor del cual
se construye el bar americano, tiene diferentes padres. La leyenda
más común atribuye el nombre Cóctel a una muchacha
neoyorquina que hizo famosos sus tragos combinados en el bar del Hotel
Savoy en Londres. Para los eruditos en el tema, el padre del cóctel
moderno, fue Jerry Thomas, a quien sus colegas, no en vano, llamaban
"el profesor".
Barman
profesional ya a los 22 aņos, Thomas adquirió fama por la calidad
de sus combinados y su destreza en el primer cocktail-bar del mundo,
creado en el Hotel Metropolitan de Nueva York, donde trabajó
hasta su retiro. Su prestigio no se limitó a Estados Unidos.
Ya convertido en el hombre leyenda del trago combinado, viajó
a Europa y fue aplaudido en Liverpool, Southampton y Londres. Los
franceses lo recuerdan bien: en 1859 les dio a probar por primera
vez un cóctel, y su nombre y figura fueron registrados en la
crónica social del París del siglo XIX. Le sobrevivieron
su fama entre los memoriosos, y dos tragos, duros, imposibles ahora.
El "Blue Blazer" (escocés, agua caliente y azúcar),
y el "Tom and Jerry" (brandy, ron, leche caliente, azúcar,
dos huevos y un toque de soda).
Las
barras de los bares eran antes de la revolución femenina, consultorio,
bufete, púlpito o tribuna , con los hombres como principales
actores. Ahora del bar contemporáneo se espera que posea un
ambiente de sociabilidad, un decorado emocional, una clientela armónica.
Y que los barmans no sean servidores de copas, sino perfumistas
que induzcan a la sensualidad. O alquimistas que a golpe de coctelera,
sepan atenuar el más extendido mal de la modernidad: la soledad
en el siglo XXI.
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