El vino tinto podría reducir la obesidad
El vino podría reducir la obesidad, asegura un prometedor estudio clínico de laboratorio dado a conocer a mediados de junio de 2008 en Alemania. La clave - aseguran los investigadores- es el resveratrol, un compuesto que se halla presente en las uvas y en cantidades importantes en el vino tinto.
El resveratrol reduce el número de células grasas. En el futuro se podría utilizarse para prevenir o tratar la obesidad. El hallazgo lo realizaron investigadores de la Universidad de Ulm en Alemania. Los científicos querían saber si el resveratrol podía imitar los efectos de la restricción de calorías en las células humanas de tejido adiposo cambiando su tamaño o su función.
El equipo alemán utilizó una veta de precélulas grasas humanas, llamadas preadipocitos. En el cuerpo, estas células se desarrollan en células adiposas maduras, según explica la directora del estudio, la doctora Pamela Fischer-Posovszky, investigadora de endocrinología pediátrica en el Departamento de Diabetes y Obesidad del centro académico.
“El resveratrol tienen propiedades antiobesidad al ejercer su efecto directamente sobre las células del tejido adiposo”, afirma Fischer-Posovszky. “De este modo, el resveratrol podría ayudar a evitar el desarrollo de la obesidad o ser un tratamiento apropiado para ella”.
En estudio reveló que el resveratrol inhibía el aumento de las precélulas grasas y evitaba que se convirtieran en células maduras. Además, el resveratrol obstaculizaba la acumulación de grasas.
En laboratorio, el resveratrol reducía la producción de ciertas citoquinas (las interleuquinas 6 y 8), unas sustancias que pueden estar asociadas al desarrollo de desórdenes relacionados con la obesidad, como la diabetes y la obstrucción de las arterias coronarias.
Adicionalmente, el resveratrol estimulaba la formación de una proteína de la que se sabe que disminuye el riesgo de sufrir un ataque al corazón. La obesidad ataca esta sustancia, llamada adiponectina.
El nuevo descubrimiento es coherente con la teoría de que el resveratrol del vino tinto explica la “paradoja francesa”. Esta demostró en la década de los años ochenta, que los franceses quienes mantienen habitualmente una dieta relativamente alta en grasas, presentan una baja tasa de mortalidad por enfermedades cardíacas.
Fischer-Posovszky advirtió que, aunque los beneficios del resveratrol para la salud parecen prometedores, todavía no se dispone de un conocimiento suficiente acerca de los efectos de un tratamiento a largo plazo. Un estudio con un muestreo reducido había concluido que una sola dosis de hasta cinco gramos de resveratrol (una cantidad muy superior a la que contiene una botella de vino tinto) no causaba efectos perniciosos graves sobre voluntarios sanos. |