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  Australia al borde de la crisis del vino barato

Australia al borde de la crisis del vino barato

El agua en gotas controladas para mantener vivas las vides está a punto de colapso en Australia, informan los observadores del vino en el mundo. En Australia, el continente habitado más seco de la tierra, las tres mayores zonas vitívinícolas dependen del riego por goteo para sobrevivir.

El precio del agua se ha puesto por encima de los mil dólares australianos por millón de litros, cuando hace un año estaba alrededor de los 300. Si la situación se mantiene, muchos productores morirán de sed, pues no podrán mantener vivos sus viñedos.
 
Las últimas lluvias han ignorado las agostadas zonas vitícolas del interior del país y han caído en plena vendimia en el este de Australia. Esto, además de ser demasiado tarde para hacer algún bien a las uvas, ha provocando en su lugar una enfermedad parecida al mildiu (hongos que afectan a los granos del racimo de uvas).

Con anterioridad, 2007, 2006 y 2005 han sido años mediocres en calidad para el viñedo australiano. Australia es el primer proveedor de vino importado en el Reino Unido, con una cuota de mercado del 23%, y el segundo en Estados Unidos, generando exportaciones por unos 3.000 millones de dólares australianos.

En algunas regiones del viñedo de Australia como el valle del Murray, los rendimientos de la uva de vino están bajando entre un 30% y un 40%. Se prevé que la cosecha australiana siga descendiendo en los años normales, lo que podría recortar las exportaciones de una industria valorada en 6.000 millones de dólares australianos.

Ahora se espera que la reducida cosecha de 2008, empeorada por una ola de calor que ha batido récords y ha marchitado las uvas en las vides, tire de los precios hacia arriba. Ese sería el final del vino a granel barato tras tres años de superabundancia que produjeron una eclosión de marcas anónimas conocidas como 'cleanskins'.

El sector vitivinícola estima que hasta mil viticultores de un total de unos 7.000 podrían verse obligados a dejar el mercado este año. La razón es muy sencilla: pierden más tratando de hacer vino que dedicándose a otra cosa.