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  El calentamiento global beneficia a Nueva Zelanda

El calentamiento global beneficia a Nueva Zelanda

Nueva Zelanda proyecta sacarle ventaja al calentamiento global, y vender más vino. A pesar de su éxito en la producción de vinos blancos, Nueva Zelanda tiene problemas para producir en cantidades significativas para la exportación. La razón fundamental de ésa limitación es el clima.

Nueva Zelanda es uno de los países más meridionales del mundo y las heladas y los vientos cortantes de la Antártida hacen difícil cultivar uvas de calidad para elaborar vinos. Pero ahora se vaticina que el aumento de temperaturas debido al calentamiento global, haga que las zonas frías del país se vuelvan más templadas y adecuadas para el cultivo de la uva.

Si las temperaturas en Nueva Zelanda se incrementan tal y como se prevé en uno o dos grados, el cultivo del vino podría extenderse a varias regiones que actualmente son demasiado frías o húmedas para producir uvas.

Mientras tanto, Australia, el vecino y mayor competidor de Nueva Zelanda en el mercado de exportación de vino, es sacudida desfavorablemente en la producción de vinos. Enfrenta problemas de recortes en la producción y una caída en la calidad de sus vinos de renombre internacional debido al calentamiento global. Ése país padece la peor sequía en un siglo, y se teme que algunas zonas hoy productivas, se vuelvan demasiado cálidas y secas para el cultivo de la uva.

Un estudio realizado en 2005 por un banco holandés especializado en el negocio agroalimentario, descubrió que los vinos de Nueva Zelanda son los mejor pagados de todos el Nuevo Mundo. En el mercado de exportación se cotizan a una media de 5,25 dólares el litro, muy por delante de los 2,92 dólares de los vinos australianos y los 2,17 de los estadounidenses.

La cepa sauvignon blanc sigue representando la mayor parte de las exportaciones de Nueva Zelanda, pero otras variedades se están haciendo un nombre propio: el  pinot noir y la Shiraz. El número de bodegas se ha elevado de las 90 de 1990, hasta casi 600 en la actualidad.

Hasta ahora los neozelandeses son los únicos en aplaudir el calentamiento global con una copa de vino en la mano.