Escándalo por usar azúcar en el Beaujolais
En Francia, la policía vigila al vino como en ningún otro país del mundo. Lo acaba de demostrar al seguirle la pista a unas toneladas de azúcar vendidas en la frontera de la zona productora de vinos Beaujolais (se pronuncia Boyulé) . Porque en Francia, está prohibido añadirle azúcar al vino para aumentar su grado alcohólico.
En enología, se llama “Chaptalización” al acto de agregar azúcar al vino. Esta práctica está estrictamente regulada y sobrepasar los límites constituye un acto ilegal.
El vino se produce con el azúcar contenido en la uva madura. Cuando por razones climatológicas o por defectos de producción el azúcar natural de la uva es baja, el vino de ése año resultará débil, delgado, flojo.
Eso se corrige un poco agregándole azúcar industrial al vino ya elaborado. Pero esta práctica -en defensa del consumidor- en algunos países está prohibida, o es restringida por la ley.
La policía francesa descubrió que 600 toneladas de azúcar fueron vendidas entre 2004 y 2006 en el borde de la frontera de producción de Beaujolais. Cuatro personas han sido detenidas, y más de 50 productores serán sometidos a investigación al comenzar el 2008.
Los detenidos han sido puestos en libertad bajo fianza. La justicia iniciará ahora una investigación bajo la presunción de que existía una red para “reforzar” el vino fresco de ésa región.
El Beaujolais es una zona productora de vinos ligeros, frutales, encantadores por su perfume y generalmente muy suaves en el paladar.
El grupo Inter Beaujolais, que representa a los productores de la zona, emitió al finalizar el 2007 un comunicado “condenando muy firmemente estas prácticas ilegales”.
La declaración deploraba “el pésimo impacto que dichas prácticas podrían ejercer en la imagen de la región y sus vinos”.
La policía sospecha que por lo menos durante dos años, ciertos productores de Beaujolais compraron ilegalmente toneladas de azúcar para incrementar los niveles de alcohol de sus vinos.
El azúcar era adquirido por intermediarios en supermercados al cruzar la frontera legal de la región. No se firmaban facturas para no dejar rastro de la transacción, y después el azúcar entraba en la zona de viñedos para ser vendido a los productores.
El escándalo si bien sacude específicamente a la región productora de Beaujolais, demuestra una vez más como en Francia se vigila que al vino no se lo toca, ni maquilla. |