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Guía
del espumante
Hay
muchas formas de beber burbujas. Unas pueden ser de champagne, otras
de vinos espumosos de varios países del mundo. Las restantes,
buenas o pésimas imitaciones. Pero si hay algo seguro es que
por ellas, buenas o malas, le intentarán cobrar carísimo.
Lo que sigue es una guía práctica para los que en un
momento de euforia, de desprendimiento, o de locura, se le ocurre
pedir una botella que contiene burbujas en un restaurante.
1.
Estos consejos no valen si está pidiendo la botella en sitios
de penumbra y escasa luz, en lugares de diversión y estruendo,
o después del cuarto whisky.
2.
Tampoco valen si la compañía no lo vale. El hombre que bebe
solo una botella de champagne o es el más solo de los hombres,
o un desgraciado. Y si la compañía no justifica ni el desprendimiento
ni la euforia, mejor tómese un whisky o un vodka straight.
3.
La clasificación por países es sencilla. Es un ranking
donde primero sólo hay dos divisiones: Francia y los otros.
Como Ud. ya sabe, el champagne es francés. Todas las botellas
que digan producido en Reims o Epernay, las dos principales ciudades
de la región del champagne, le ofrecen un producto de calidad.
Una botella de esas, cualquiera de las grandes marcas, tiene antes
de que Ud. la descorche, tres años de trabajo y selección.
4.
No se guíe por el nombre francés, ni por la etiqueta,
ni por la forma de la botella. Todo eso se imita, o falsifica. En
muchos países, no es delito llamarle "Champagne" a un vino
blanco con burbujas. Pero nadie se atreve a falsificar la ciudad de
producción. Por eso debe buscar siempre las palabras Reims
o Epernay.
5.
En la segunda división, descartados los franceses, hay un ranking
por categorías. Para los productos que se importan a América
Latina, primero vienen los vinos espumantes de España y de Italia.
Después los de Chile y Argentina. Luego los demás. Si
la botella es de España, debe buscar la palabra "Cava". Significa
que fue producido en España, con uvas de ese país, pero siguiendo
el método de los franceses aunque la botella ha sido producida
en 8 a 12 meses, contra los 3 años del champagne de Reims o de Epernay.
Si la botella es de Italia, debe decir en la etiqueta que fue producido
según el "Methode Champenoise", y también con uvas diferentes.
Si no lo dice, se trata de un "Spumante" de menor categoría.
Si no es "Cava" ni "Spumante con Methode Champenoise" no quiere decir
que sea un mal vino espumante. Sencillamente es otra cosa. No lo equipare,
ni lo pague, como si fuera un champagne de Reims o Epernay.
6.
Si la botella no es de Europa sino de América, la etiqueta
puede decir cualquier cosa. Lo mejor que hemos probado de allí,
es un espumante producido en Chile por el bodeguero español Miguel
Torres. Lo llama "Brut Nature".
7.
En resumen, el ranking de calidad y precio es a) Francia: Reims o
Epernay. b) Europa: España con su Cava, o Italia con su Spumante Methode
Champenoise. c) Todo lo de Europa y América que no cumpla con
las dos condiciones anteriores.
8.
Préstele atención al descorche. El buen vino de Champagne,
el buen Cava y el buen Spumante, producen al descorche un sonido seco,
sordo, no muy fuerte. Un taponazo estruendoso es mal síntoma.
O no es un buen vino, o han echado a perder la botella por sacudirla
o haberla sometido a bruscos cambios de temperatura. Cuanto más
gas artificial, o más "jarabe de expedición" tenga la
botella, más ruido hace.
9. Mire el corcho. Generalmente los mesoneros no suelen
ofrecer el corcho de la botella de vino espumante como lo hacen con
los demás vinos. Quizás ellos no lo sepan, pero allí
hay una diferencia vital en el costo del producto, y allí se
imprime lo que es muy costoso falsificar. Las grandes marcas imprimen
en la base del corcho que está en contacto con el vino, su
nombre de registro. Otras lo hacen en la parte superior, generalmente
oculta por la tapa de metal que adorna la botella. Algunas marcas,
imprimen en el costado su nombre, o la denominación de origen.
El falsificador o el productor de segunda, apuesta a que usted no
revisa el corcho, ni anda buscando en él concordancia entre
lo que allí se imprime y lo que dice la etiqueta de la botella.
10. Observe con cuidado las burbujas.
Deben ser pequeñas, todas iguales. Cuando son grandes o desiguales,
no hay calidad o le están cobrando carísimo un mal vino
blanco al que le inyectaron gas carbónico.
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