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En
cata, el cerebro hace la diferencia
En el
arte de catar, lo que importa y diferencia es el cerebro. Lo aseguran
investigadores científicos de un hospital de Roma después
de dirigir un reciente experimento para observar cómo eran
las reacciones cerebrales entre un grupo de catadores y un grupo de
legos en vinos.
Mientras los cerebros de ambos grupos procesaron al mismo tiempo aspectos
sensoriales de beber, el sabor del vino disparó una respuesta
racional, incluso intelectual, entre los expertos. Según los
científicos, los catadores utilizan ambos hemisferios cerebrales
y los que no saben de vinos sólo el hemisferio derecho cuando
realizan la degustación.
"Queríamos descubrir si había diferencias, a escala
cerebral, entre una persona con entrenamiento y otra sin entrenamiento
para catar un vino" reveló la biofísica sueca Gisela
Hagberg, al presentar los descubrimientos del grupo en la Academia
del Vino, en Roma.
"Lo que descubrimos es que el entrenamiento no sólo educa
el paladar, sino que también afecta las respuesta del cerebro
al sabor y características de un vino" explicó.
El experimento fue realizado en el Departamento de Investigación
del Hospital Santa Lucía, de la capital italiana.
El
grupo de expertos catadores estaba integrado por siete sommeliers
de restaurantes, y siete personas sin experiencia en la degustación
de vinos. "Esto resultó fantástico pero no le recomiendo
la experiencia a nadie", dijo Andrea Sturniolo, vicepresidente
de la Academia del Vino romana, uno de los sommeliers que participó
en las pruebas. Sturniolo reveló que debieron degustar los
vinos a través de unas mangueras que le llegaban a la boca
mientras permanecían acostados y un scanner fotografiaba las
actividades cerebrales. "No pudimos ver ni oler el vino. Si lo
así lo hiciéramos, estoy seguro que habrían aumentado
las respuestas cerebrales", acotó.
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