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Cómo
enfrentar el sabor a corcho
Aprender
a decir rápidamente "tricloroanisol" es la parte
más difícil del doctorado en vinos que le permitirá
combatir un mal frecuente: olor a corcho en la copa.
En
cata una buena copa de vino puede oler mal por dos razones. La primera,
por haber permanecido mucho tiempo encerrado. Cuando eso ocurre huele
a moho, a encierro. La segunda razón es porque el corcho ha
sido afectado por el tricloroanisol (TCA) y entonces huele mal y tiene
un sabor parecido al de cartón mojado. El TCA es una molécula
que aparece en la superficie de la corteza de alcornoque cuando el
corcho no es de primera calidad o no ha sido procesado adecuadamente.
En contacto con el vino, lo arruina. No hay forma de eliminar el mal
olor que semeja al moho, y por ello es obligatorio desechar la botella,
se encuentre Ud. en un restaurante o en una degustación con
sus amigos.
El truco profesional
Hay un truco para conocer si uno está frente a una botella
que ha permanecido mucho tiempo almacenada y puede recuperarse, o
si por el contrario, le han servido de una botella donde el tricloroanisol
ha arruinado el vino.
Cuando se enfrenta al olor a moho o sabor a corcho, hay que diluir
el vino vertiendo sobre él un chorrito de agua mineral sin
gas. Después se remueve la copa vigorosamente, y se vuelve
a oler.
Si sigue oliendo mal, era el TCA. La botella está arruinada
sin remedio.
Si al volver a olfatear después de agregar el agua el olor
ha desaparecido, hay que dejar reposar la botella unos 15 minutos,
o mejor aún pedir que la decanten para airear el vino. Si se
evaporó el mal olor, no era TCA, y el vino al oxigenarse, vuelve
a tener las condiciones organolépticas con el que fue embotellado.
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