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Para el aperitivo, Old Dry
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El
bar para hombres solos dejó de serlo a partir del nacimiento
de la happy hour, "hora feliz" u hora del cóctel.
La idea, si bien explotada mundialmente a partir de la década
de los setenta, tuvo sus orígenes en los años veinte.
Según Lowell Edmuns el hábito "de beber cocteles
en parejas, antes de cenar" comenzó en las casas de la
alta sociedad en Norteamérica como resultado directo de Ley
Seca. Se bebía en la casa porque no existía otro sitio
donde hacerlo, y el cóctel duraba exactamente una hora, entre
la llegada de los invitados y el sentarse a la mesa.
Acabada la ley seca, sobrevivió la costumbre y "la hora" se
convirtió en una institución norteamericana exportada
al mundo entero durante y después de la II Guerra Mundial.
Hoy no dura 60 minutos sino dos o más horas, con alta presencia
femenina. Y por ellas, en el bar de la modernidad el trago fuerte
se bate en retirada o busca desesperadamente asegurar su demanda haciendo
concesiones. Por eso ahora el whisky se promociona en cocteles, y
el coņac o el brandy admiten sin sonrojo cubitos de hielo u otras
ligerezas.
Sin embargo le quedan al amante del vino municiones de pureza que
dificilmente encontrará en bares. Son los nuevos tragos de
la modernidad. Con ellos podrá deslumbrar en reuniones de amigos,
ahora que la inseguridad de las ciudades y las crisis financieras
han vuelto a poner de moda la happy hour en casa.
Uno de esos tragos espectaculares de la modernidad es el Oporto
Old Dry. Se trata de un Oporto blanco, de color amarillo ámbar,
con complejos aromas de frutos secos entre los que destacan trazas
de almendras y avellanas. Su final es largo, delicioso.
Inusual por su calidad y sabor, es un vino generoso producido en la
región del Duero en Portugal por la centenaria casa Barros,
especialista en botellas de prestigio. Es obtenido mediante la vinificación
de uvas blancas de la región, sometidas a una maceración
ligera. Después, durante la fermentación, ésta
es interrumpida como en todos los Oportos por la adición de
aguardiente de vinos, cosa que le aporta un sabor único y longevidad.
Envejecido en barricas de roble por aņos sólo conocidos por
el productor, toma de allí su nombre de aņejo y seco, adquiriendo
las fragancias y el final memorioso que lo caracteriza.
El Old Dry es un trago sutil, para compartir con damas elegantes.
O para que los enterados sorprendan a sus amigos junto a platos de
manchego y queso de cabra, o con jamón serrano de alta calidad
con frutas como melón o higos frescos.
Producto de lujo solo para conocedores, su producción es muy
limitada. La botella ronda los Bs. 10.000. Llegan pocas cajas al importador
(www.licodeli.com).
Se bebe en copas elegantes, frío, entre los 15 y 18 grados,
cosa que se logra manteniendo la botella media hora en el refrigerador.
Es un trago con memoria: al igual que a otros buenos Oportos, uno
jamás lo olvida.
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