GUÍA DEL PLACER I Oporto y Jerez I Jerez | El método de Solera, en forma simple

 
 
  El método de Solera, en forma simple
El método de Solera que utiliza el Jerez español, único en el mundo para la confección de un vino, no parece fácil de entender. Así nos lo hicieron saber en un Laboratorio del Gusto unos amantes del vino después de leer literatura sobre el tema, pidiéndonos en forma expresa “una explicación lo más sencilla posible”.

La confusión del amante venezolano del vino – según pudimos apreciar – arranca en el uso de algunos términos típicos de este vino de Andalucía. “Botas” le llaman a las barricas, “Sobretablas” le llaman a las barricas apiladas en pirámides con el vino joven, y “Criaderas” y “Soleras” a barricas con funciones específicas en el proceso final de definir el carácter del vino. (Observe el diagrama facilitado por González-Byass, creador del Tío Pepe).

Trasiego de una barrica a otra
El sistema de Solera consiste en una sucesión de mezclas para otorgarle profundidad y calidad al vino, para diferenciarlo del vino del año. Empiezan tomando una porción del vino más joven y lo trasiegan a la barrica (Bota) del año anterior. En el intercambio, el joven gana y el viejo rejuvenece. Pero para hacer esa operación, hay que hacer sitio en la barrica que ya tenía vino. Se descarga entonces un tercio de su contenido a las barricas que ya tienen vinos de tres años, las que se vacían un tercio que se añade a las que guardan vinos de cuatro años, y se llega así a las de cinco años. De estas últimas se extrae un tercio del vino, que será el embotellado.

Solera de la marca Tío Pepe
El vino proviene así de la barrica más antigua, en contacto con el suelo. Por eso se les llama Soleras. Criaderas serán las barricas que están encima de las “soleras” en la pirámide de crianza, y Sobretablas a las que están sobre tablas recibiendo el vino más joven, cuando sale del proceso de fermentación, y de las cuales nunca se extra el vino para embotellarlo, sino para trasegarlo (Ver esquema).

El jerez proviene de uvas de la variedad autóctona Palomino, cosechada a mano y transportada hasta las prensas de la bodega en cajas de 14 kilos para evitar roturas de las bayas. Los mostos obtenidos de los primeros vinos de las uvas tienen de 12 a 13 grados de alcohol. Después de encabezarlos o fortificarlos con alcohol de vino, de las soleras se obtienen vinos de jerez “fino” de 15 grados, y vinos de jerez “oloroso” de 18 grados.