GUÍA DEL PLACER | Oporto y Jerez | Jerez | Exuberancia en la botella

 
 
  Exuberancia en la botella
Paisaje del viñedo de Jerez
Todo amante de lo bueno debe tener en su bar o su bodega una botella de Jerez fresco. Toda mujer de la modernidad debe descorchar una botella de este vino único, refinado, seco, extraordinario como aperitivo y uno de los más indicados para acompañar las complejidades de la cocina asiática.

¿Tiene la zona del Jerez español la exuberancia que aflora en los sabores de sus botellas? No. El paisaje del Jerez es más bien árido, desolado, sin el encanto que posee por ejemplo la región de Champagne y también sin el paisaje deslumbrante que ofrecen las colinas cargadas de uvas que caen casi en picada sobre el Duero en la región del Oporto.

La tierra donde nace el Jerez es de caliza, de carbonato cálcico. El paisaje de Jerez es de 12.000 hectáreas de viñedos en ondulaciones suaves sobre la tierra blanca o ceniza. Esta característica del suelo tendrá dos repercusiones sobre la uva: absorberá como una esponja la lluvia manteniendo su humedad en períodos de sequía, y reflejará con intensidad el sol, proporcionando al viñedo una insolación adicional que enriquecerá la madurez de la uva.

La cepa predominante en esta región de Andalucía es la Palomino, que ocupa más del 90% de la extensión plantada. Las otras dos variedades, Pedro Ximénez y Moscatel, se reparten la superficie restante.

Casi todos los vinos de Jerez son de doble crianza. La primera es estática, por añadas, como en la mayoría de los demás vinos del mundo. La segunda es dinámica, inventada en la región, en la que un sistema de mezcla de otros vinos procedentes de barricas de criaderas y soleras afina un proceso de encabezamiento o fortificación del vino tranquilo, aumentando su graduación alcohólica a 14.5º a 15.5º o a 18º.

El Fino es el más conocido de los vinos jerezanos, elaborado exclusivamente con uva Palomino. El Amontillado es un fino con más crianza oxidativa. Y el Oloroso es un vino encabezado a 18 grados, que no desarrolla “velo en flor” como los dos anteriores.

El “velo en flor” es una levadura que se desarrolla espontáneamente en los vinos producidos con la Palomino, por oxidación, por simbiosis con el aire, dentro de la bota o barrica jerezana.

La mejor forma de entender esto es descorchar una botella. Adquiérala en tiendas especializadas o en automercados con alta rotación en vinos. Sírvalo muy frío, por debajo de los 10 grados, en una copa elegante. Vierta poco en la copa para que no se le caliente. Pruébelo con frutos secos, con higos y quesos o con sushi. Le encantará.