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Canapé
para hombres y el Tío
Parece
tosca, pero es increíble como va con un Tío Pepe.
Ahora que andamos todos intentando festines de entre-casa, aquí
tienen los intelectuales, casados "progres" y la cofradía
de solteros, independientes y abandonados que me sigue, una receta
para tiempos de escasez.
Imaginada por un cocinero español anónimo, fue recogida
entre cien recetas magistrales (cien Tapas) que hacen matrimonio con
un trago del famoso jerez de los González-Byass. Los ingredientes
fundamentales para el plato son tres: Tío Pepe, que aún
se consigue en Venezuela, una buena morcilla (recomiendo las de la
marca La Montserratina) y papas. El plato de la foto no está
bien decorado y ahí tiene espacio libre para la imaginación.
Pero no cambie la receta.
Estabilizan el vino. A medida que el vino entre en contacto con
el oxígeno, se irá durmiendo y después se echará
a perder. Guardarlo en barricas de madera ayuda a su estabilización.
Incrementa
el abanico aromático. Cuando el vino entra en contacto prolongado
con la madera, ésta le aporta según el origen de la
barrica utilizada, nuevos aromas y nuevos sabores que antes no tenía.
Pasar las rodajas por harina y el huevo batido, y freírlas
en aceite de oliva bien caliente. Cortar las morcillas en trozos
en rodajas de 3 cm. y dorarlas en la sartén en 3 cucharadas
de aceite de oliva. Servir, colocando las ruedas de morcillas sobre
las rodajas de papas, espolvoreándolas con perejil.
A esta cosa tosca y varonil, le cae el jerez como anillo al dedo.
Un fantasioso llamó al plato "Canapés de morcilla".
Antes de ofrecerlas, lo repito: este es un bocado para cocineros
hombres, para arreglar el país o el mundo en una fiesta íntima.
Para ellas intente otra cosa.
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