GUÍA DEL PLACER I Oporto y Jerez I Jerez | Como antesala, Jerez

 
 
  Como antesala, Jerez
Lo beben los gourmets de aperitivo, los descendientes de espaņoles con las tapas, los franceses con los canapés, los fanáticos en Venezuela lo sumergen con el caldo de la paella, y los enterados como abreboca y de antesala, cuando en plan seductor comparten botella y copa con su pareja. Hoy además, y en onda con el auge de la cocina asiática, hace maridajes con salmón y caviar; con el sushi, el sashimi y el tempura.

Nació en Andalucía, tierra de suelo calizo donde los fenicios llevaron las primeras vides para que después trabajaran en ella romanos, visigodos, árabes (que invadieron la región del 711 hasta el 1264), y espaņoles.

Ingleses, holandeses, escoceses y franceses llegaron a Jerez de la Frontera en el siglo XVIII atraídos por la originalidad y oportunidad de negocio de los vinos de la zona. Los primeros en exportarlo fueron los ingleses, que rebautizaron el producto como Sherry. A las conservadoras tías inglesas les gusta el Sherry dulce. A los demás consumidores, no. Los jereces más conocidos pertenecen a dos categorías diferentes. O son Finos (15 grados), u Olorosos, con tres grados más de alcohol. El Fino, seco y ligero, es el acompañante adecuado para los entremeses que los españoles llaman "tapas" (jamón serrano, embutidos, quesos, mariscos, aceitunas), para acompañar platos de pescados, sopas marineras y las ya citadas especialidades de la cocina japonesa.

El mejor Jerez proviene de uvas Palomino obtenidas en viñedos insertados en tierra caliza. La uva se prensa suavemente, y el mosto se fermenta durante 40 a 50 días. Después se fortifica con alcohol vínico hasta los 15°, y se almacena para ser sometido a un proceso escalonado de envejecimiento en barricas de roble apiladas en forma piramidal sobre el suelo (método de solera).

El Jerez del tipo "fino" es de color pálido pajizo, de aroma delicado con trazas de almendras, punzante, sin acidez. De paladar muy seco y ligero conserva todos sus atributos si no se oxida por contacto con el aire. Por eso en los restaurantes hay que exigirlo transparente, pajizo, no dorado.

La botella de Jerez más vendida en el mundo es la del Tío Pepe, el "fino" creado por José Angel de la Peña en 1844 para su sobrino Manuel María González, fundador en 1835 de la casa González Byass. Se bebe muy frío, entre cinco y siete grados
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