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Fino
La Ina
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Sus seguidores
aseguran que esta es una botella de amor eterno. Los amantes del vino
la pueden conseguir en restaurantes y también en los estantes
de automercados y tiendas especializadas en Venezuela, a pesar de
que su publicidad es escasa, o quizás nula. Pero la crítica
especializada, que goza en su descorche, la describe con pasión.
Ese es el caso de Michel Smith, escritor y crítico de vinos
que vive en Francia y que reúne en sus catas a expertos internacionales
entre los que se encuentra su profesor, Christian Flacelière.
En la última edición de este año de Spain
Gourmetour, la afamada revista especializada en la promoción
del vino y la gastronomía ibérica, Smith selecciona
al jerez fino La Ina entre las botellas que más le impactaron
en un recorrido por los vinos de España.
“No hay nada en el mundo, salvo algunos grandes clásicos
de Champagne, que me produzca un efecto tan poderoso como
La Ina. Es como si al beberlo se me llenara la vida, como si me dieran
una palmada amistosa en la espalda, como si oyera una voz que me dijera
“Amigo, estás en tu casa ¡Bienvenido al hogar!”.
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“¿Existe
en el mundo una bebida más universal? Bebido bien frío,
es un fino crujiente, crispy como dicen los ingleses. El
más vivaz, el más vibrante, el más franco. Y
es el más regular, del aperitivo al queso, hasta que llega
el tan esperado momento de encender un puro”.
El La Ina al que se refiere Smith es jerez de solera creado en 1919
a partir de un 100% de uvas palomino de los afamados viñedos
de la casa Domecq. Jerez del tipo “fino”, su envejecimiento
se produce por “crianza biológica”. Esto significa
que el vino envejece bajo el velo o capa de flor natural que se produce
en las barricas de crianza y solera durante cinco años, antes
de ser embotellado.
En cata es de color pajizo pálido, brillante. Distinguido por
su aroma sutil de almendras, en boca es muy seco, redondo, con carácter
y un final largo y persistente. Esto lo convierte en compañero
ideal de platos de frutos del mar. A los colegas y a nosotros nos
resulta formidable también con jamón ibérico
y platos con queso de cabra. Debe servirse muy frío, como si
fuera un champagne. Y lo es; champagne de los jereces.
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