Francia
castigará con cárcel incitar a la delgadez extrema
Francia
ha decidido sumarse a la lucha contra la anorexia que han abierto
países como España, Italia, Gran Bretaña o Estados
Unidos. El sindicato de modelos, los anunciantes y el poderoso sindicato
de la moda, se han sumado a la iniciativa.
Un código
de conducta que compromete a los sectores de la moda y la publicidad,
y una reforma del Código Penal para castigar la incitación
a la delgadez extrema.
El Parlamento discutirá a partir de mediados de abril de
2008 una proposición de ley que equipara la incitación
a la delgadez extrema “con el delito de provocación
al suicidio”.
El Código
Penal castigará a partir de ahora a quien incite a alguien
a "buscar una delgadez excesiva alentando restricciones alimentarias
prolongadas que tengan como efecto exponerle a un peligro de muerte
o comprometer directamente su salud" con una pena de dos años
de cárcel y 30.000 euros de multa, que podrán elevarse
a tres años de prisión y 45.000 euros en caso de muerte.
La medida está
pensada fundamentalmente para combatir determinados movimientos
que - sobre todo por Internet- promueven la anorexia, como uno nacido
en Estados Unidos y presente en Francia desde hace dos años.
En este terreno,
en el que Francia es la primera potencia mundial, todas las cautelas
son pocas. El Gobierno ha optado, pues, por la persuasión,
hasta lograr que los máximos exponentes de los sectores de
la moda y de la publicidad se avinieran a firmar una carta de buena
conducta.
El documento,
suscrito ayer bajo el padrinazgo de la ministra de Salud, Roselyne
Bachelot, tiene como gran virtud la de reunir a los principales
actores, desde la Oficina de Verificación de la Publicidad
y el Sindicato de Anunciantes hasta el Sindicato y la Unión
Nacional de Agencias de Modelos, pasando por la poderosísima
Federación Francesa de la Costura.
Los firmantes
se comprometen a promover la diversidad en la representación
del cuerpo, y a no difundir imágenes que promuevan la delgadez
excesiva, entre otras cosas.
Se trata del
primer compromiso serio adquirido en este terreno, aunque el documento
no tiene fuerza legal ni establece medidas constrictivas (como la
fijación de una talla mínima de las modelos). "Eso
sería catastrófico", advirtió ayer el
presidente de la federación de Costura, Didier Grumbach.
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