A merendar, que no es cosa de niños
Llegar a la cena con hambre es cosa mala, aseguran ahora los especialistas en nutrición. La merienda a media tarde debe volver, proclaman. “Porque la merienda no es cosa de niños”
Esta visión rescata un hábito perdido de la sociedad (salvo los ingleses con su té a las cinco de la tarde, y algunos españoles urbanos con su bocado antes de finalizar las horas de oficina).
Un adulto merendando no es un glotón ni un gordo potencial, sino en realidad alguien que evitará la obesidad, sostienen nuevos estudios sobre hábitos urbanos.
En lengua española la merienda tiene un nombre significativo: tentempié. De eso se trata. De mantenerse en pié y lúcido después de haberse levantado en la madrugada para ir al trabajo, almorzar poco y ligero, y llegar a cenar tarde, después de las 7 u 8 de la noche.
En cualquier caso - informa la nutricionista Magda Carlas, especialista española- las fórmulas de meriendas son múltiples. Pero para una persona adulta de vida sedentaria y cena tardía, las siguientes pueden ser fórmulas de meriendas: sandwich de pan integral con queso magro, jamón, atún; yogur + una pieza de fruta fresca; 20-35 gramos de frutos secos; leche semi-desnatada con cereales integrales.
Aunque la última propuesta me parezca muy americana, muy de viejito en el seguro social, no digo nada y transcribo textualmente la recomendación de la doctora. ¿Las galletas integrales se pueden?” pregunto. La respuesta es si, sin exagerar.
”Algo tan simple como la merienda puede ser una ayuda efectiva para evitar sobrepesos y sobre todo para llegar a la noche con un rendimiento físico y mental mucho mayor. En definitiva, esta ingesta olvidada puede ser tan interesante para una dieta equilibrada como un buen desayuno”, concluye la especialista. |