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  La vichyssoise y el gazpacho
La vichyssoise y el gazpacho
Dos sopas frías se disputan fama cuando en Europa hace calor y no se puede apagar la sed con una tradicional sopa caliente. La más famosa es la francesa, Vichyssoise; más popular, el español Gazpacho. Ambas son sabrosas, ligeras y fáciles de preparar. Encontrará sus recetas por decenas en Internet y en todos los libros de gastronomía.

En el verano de 1917, el hotel Ritz-Carlton de Nueva York inauguró un restaurante al aire libre. Lois Diat, su chef principal nacido en Vichy, Francia, preparó una sopa de papas, receta de su madre. Algunos dicen que los asistentes olvidaron recalentarla a tiempo antes de servirla y otros, que el día era tan caluroso que Diat tuvo un arrebato de inspiración. Lo cierto es que le añadió crema, la sirvió fría y la llamó Vichyssoise en honor a su ciudad natal.

La vichyssoise se elabora fundamentalmente con puerro blanco, papas, nata, mantequilla, caldo de pollo y aceite de oliva.

El gazpacho proviene de Andalucía y tiene unos orígenes humildes que se remontan al siglo XVI. Fue en un principio un simple batido de agua, vinagre, aceite, pan y ajo. Constituía una bebida refrescante para las clases menos favorecidas.

El tomate y los pimientos no se incorporan hasta principios del siglo XIX, cuando se extienden su uso en la cocina. De caldo frío se pasó a una emulsión trabada en mortero. Un siglo más tarde con la llegada de las batidoras, el gazpacho mejora su imagen y textura.

La alta gastronomía cuando revisó y reinterpretó el plato popular lo convierte en el acompañante español de mariscos, cigalas o almejas.

El gazpacho, no la vichyssoise es un clásico que recomiendan dietéticos y nutricionistas por sus principios saludables. La tradición andaluza manda sazonar el gazpacho con un pellizco de comino molido.