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  Nueva Orleans: El calor destruyó todos los vinos
Nueva Orleans: El calor destruyó todos los vinos
Los propietarios de los grandes restaurantes de Nueva Orleans están comenzando a ser encontrados por la prensa internacional. Todos coinciden en imaginar lo peor. Lo que no quedó bajo el agua, lo destruyeron después los incendios o los saqueos. Nadie sabe cuántas víctimas hay entre los más de 500 restaurantes que tenía la ciudad. Nueva Orleans era una de las mecas gastronómicas de Estados Unidos.

Había allí restaurantes como el Bayona que tenía una cava de 8.000 botellas, muchas de ellas de grandes vinos. En las cavas, lo que no ha sido destruido por el agua o los incendios, lo destruyó el calor. Sin climatización, sometidos a la temperatura habitual de la ciudad, todos esos vinos se han perdido.

Entre todas las cavas de restaurantes y los depósitos de los distribuidores para suplirlos, se cree que se han perdido por lo menos un millón de botellas. Todos los vinos viven dentro de las botellas esperando su descorche oportuno. Cuando éste no ocurre, el vino se duerme y después muere dentro de la botella. La temperatura ambiente, cuando el calor supera los 30°, envejece rápidamente y destruye en semanas al vino que no se conserva bajo climatización. Eso es lo que está pasando en Luisiana.

El “Chicago Tribune” informó hoy que Susan Spicer, propietaria del Bayona, “cree que todo se ha perdido”. Sipcer añadió: "No sé que futuro espera a los restaurantes, pero creo que nos las arreglaremos de algún modo para mantener viva la cultura culinaria, aunque ésta se limite a alimentar con bocadillos de rosbif, gambas y judías, a los trabajadores de los equipos de emergencia, rescate y construcción, durante un año o así".

La familia Brennan, propietaria de 10 restaurantes en Nueva Orleans, entre los que se encuentra la joya de la corona, el “Commander's Palace” reveló que evacuó todos sus establecimientos. "Enviamos a varios empleados a distintas ciudades, como Shreveport, Jackson, Memphis, y Houston, con la intención de que, si el huracán no era demasiado grave, alguno pudiera regresar y proteger el restaurante", dijo Brad Brennan. Pero no pudieron regresar porque la ciudad estaba colapsada y bajo las aguas.

Lo único que se sabe, según las declaraciones de Brennan al 'Chicago Tribune', es que la familia está deseando volver a Nueva Orleans. "Puedo decirle lo que me repite la generación de mis mayores: 'Reconstruir, reconstruir, reconstruir'". Creemos que Nueva Orleans es un lugar viable y queremos regresar".

El mundo de la gastronomía por un lado, y el del vino por otro, ha comenzado a movilizarse. Cocineros de fama se presentarán en programas de televisión y organizarán eventos para recaudar fondos.

En el mundo del vino ya han comenzado colectas y algunas bodegas productoras que vivían de su relación con Nueva Orleans, han comenzado a otorgar un porcentaje de sus ventas en cada botella para ayudar a la reconstrucción.