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  Cocina francesa conquista el espacio. Ducasse la prepara
Ducasse en la torre Eiffel
Después de conquistar el planeta tierra, la cocina francesa comenzó a hacerlo con los astronautas que viven en el espacio.

Una nave rusa transportó a la estación espacial que orbita la tierra actualmente, a finales de octubre de 2006 el primer envío de cocina francesa para astronautas, preparada por un grupo de prestigiosos cocineros franceses, dirigidos por Alain Ducasse.

Cuando la comida francesa fue probada a finales de noviembre en el espacio, el astronauta alemán Thomas Reiter, exclamó “es deliciosa”. Así lo registraron los equipos de comunicación de la Agencia Europea del Espacio, según se sabe ahora por información publicada por The Times en Londres.

La comida espacial, hasta ahora en manos de norteamericanos y rusos primero, y de europeos después, tiene mala fama. En la estación espacial que viaja por el cosmos, los astronautas están acostumbrados a una dieta diaria de sopa de pollo y tabletas de comida deshidratada.
 
La primera crítica sobre lo que se come fuera de la Tierra fue conocida cuando habló Jean-Loup Chrétien, el astronauta más famoso de Francia hasta la fecha. "Dios, la comida era horrible" dijo después de vivir seis meses en el espacio.

La agencia espacial europea cree que la mala comida empeora el rendimiento de los profesionales. Hasta ahora, ni norteamericanos ni rusos le habían prestado importancia al tema como para reaccionar ante él. El desafío fue confiado a un equipo de cocineros franceses capitaneados por Ducasse, quien en la tierra tiene el mayor número de estrellas Michelin por la comida en sus restaurantes.

Codornices, pez espada y pato fueron algunas de las delicias preparados por los cocineros franceses. La “haute cuisine” (alta cocina) francesa debió enfrentarse a fuertes  restricciones: la comida debe tener capacidad de ser enlatada y recalentada, no podía contener ningún tipo de bacterias y llevar la mínima cantidad de humedad, para impedir la producción de burbujas de líquido.

El equipo de Ducasse confeccionó un menú de tres platos a base de perdices al vino de la isla portuguesa de Madeira, zanahorias de arena con naranja y coriandro, y pastel de sémola con orejones.

Pero como pasa en el planeta tierra, los astronautas no podrán acostumbrarse a los lujos de la cocina de los chefs estrellas francesas. La Agencia Europea del Espacio ha confesado que los astronautas sólo podrán disfrutar de la haute cuisine sino en ocasiones especiales, como por ejemplo, celebrar el final de una misión.
 
     
 

Alberto Soria