GUÍA DEL PLACER I Gastronomía I Chefs | Una filipina en la Casa Blanca

 
 
  Una filipina en la Casa Blanca
Una filipina en la Casa Blanca
A los 41 años, una cocinera de origen filipino alcanzó el estrellato en la profesión ambicionado por miles y rechazado por cientos, al confirmarse su contratación como Chef de la Casa Blanca en Washington.
Cristeta Comerford ya tenía diez años trabajando en la residencia oficial del presidente de Estados Unidos, en cargos menores.

Cuando Laura Bush despidió al anterior jefe de cocina, el norteamericano Walter Scheib, pasó seis meses buscando un sustituto sin conseguirlo. Al final la señora Bush, quien obviamente es quien manda en la cocina, confirmó a Comerford, ascendiéndola. Su habilidad profesional había sido comentada favorablemente por Scheib.

A diferencia de lo podía esperarse, el cargo de chef de la Casa Blanca es considerado por los grandes profesionales como “inestable”, “mal pagado” y dirigido “por gente que no sabe de alta gastronomía.
La fama de inestabilidad proviene de la época Clinton, cuando la esposa de éste decidió terminar con la tradición de grandes cocineros franceses, sustituyéndolos por norteamericanos. Las esposas de los presidentes y sus amigas, comenzaron a mandar desde entonces sobre el menú y la cocina.

El cuestionamiento de los profesionales al conocimiento gastronómico de sus patrones también proviene del período Clinton, cuando su esposa hoy senadora, se quejaba del chef francés. Este, no preparaba hamburguesas, y se negaba a facilitar la comida de las mascotas de la familia. Durante el período Bush esa impresión no ha cambiado entre los especialistas que estudian los menús de la Casa Blanca en eventos y recepciones.

La fama de “mala paga” proviene del hecho que la remuneración total es de $ 100.000 dólares, pero las horas extras y otros ingresos están prohibidos.
Los chefs de notoriedad suelen cobrar sumas sustanciosas por aparecer en programas de televisión, por dar conferencias o participar en giras, por promover o comentar alimentos, y por celebrar contratos con editoriales.

La chef Comerford encabezará un equipo que aunque oficialmente es de cinco personas, suele tener a más de 25 cocineros, por las grandes conmemoraciones o cenas de Estado en los que pueden participar más de 2.000 invitados.

Según la prensa de Washington, la primera dama estadounidense “intentó atraer a un cocinero de alto renombre” pero no consiguió a nadie en seis meses de búsqueda, a pesar de ser “ayudada y asesorada por sus amigas”.

 
 

Alberto Soria