GUÍA DEL PLACER I Gastronomía I Chefs | ¿El Mejor restaurante del mundo?

 
 
  ¿El Mejor restaurante del mundo?
¿El Mejor restaurante del mundo?
Hace un par de meses la claque que anda cazando caras nuevas para exhibirlas en portada y construir así nuevos ídolos en la modernidad, no cabía de gozo. El “mejor chef del mundo” era inglés: Heston Blumenthal. ¿Y el mejor restaurante del mundo? El de Heston, el “The Fat Duck”, al oeste de Londres.

Ya le hemos contado aquí al lector quién es Blumenthal. El tipo que afirma que revolucionó la cocina, incorporando el sexto sentido, el oído, a la gastronomía. Inventó con ayuda un casco con auriculares y micrófono, que permiten al comensal oír en directo los sonidos que emite cada vez que mastica algo. “Es un truco ridículo y repugnante” dijeron entonces los críticos de la iniciativa, según registró en su momento el “The Sunday Times” de Londres.

Blumenthal reconoció que podía que perfeccionar el sistema. "Uno de los inconvenientes es que hay que mantener la boca ligeramente entreabierta para que se grabe el sonido, pero creo que podemos desarrollar un micrófono que se introduzca en la boca", afirmó. "También creemos que podría ser interesante oír los sonidos que hacen otras personas al comer". Ese es el gran chef del momento, para los que se alimentan de vanguardia pura.

Wolfram Siebeck, el crítico gastronómico del “Die Zeit”, uno de los más influyentes periódicos de Alemania decidió volar a Gran Bretaña y comer en The Fat Duck al leer en 'The Guardian' un texto sobre el restaurante y su chef. La conclusión que ahora ha publicado y que recogen la prensa inglesa y la alemana, podría resumirse en dos palabras: Puro humo.

"Si el Fat Duck es el mejor restaurante del mundo, tiene el peor servicio […] En un establecimiento de esta calidad, es inaceptable que el cliente tenga que esperar más de media hora sólo para que le lleven el pan y el vino, y sería preferible que no le hablaran en un dialecto incomprensible", escribió.

Siebeck, quedó aún menos impresionado por la comida: "Cuando por fin empezó el espectáculo […], la apertura consistió en una espuma blanca de té verde sacada de un bote de espray, que con la ayuda de nitrógeno líquido se transformó en un bocado medio sólido. No sé muy bien por qué. Pero prefiero tomar el té verde caliente y en taza".

El veterano crítico tampoco se dejó impresionar por la "bola del tamaño de una nuez" que le llevaron en "dos platos enormes" y que "supuestamente era helado de mostaza". "Con semejante ejemplo de la nada, el 'leitmotiv' de ese tipo de cocina me quedó bien claro: es la vieja nouvelle cuisine” afirmó.

Siebeck añadió que las técnicas pioneras del chef del Fat Duck parecen salidas "del laboratorio del doctor Frankenstein" y criticó la parcialidad anglosajona de la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo publicada en abril por la revista 'Restaurant'. Del total de restaurantes estrellas,14 eran británicos y sólo uno alemán.

"Mientras que 14 restaurantes ingleses se lanzan a golpe de fogón hacia la grandeza de Albión, nuestros pobres asados de ganso no tienen ninguna oportunidad. De modo que felicitemos a nuestros amigos ingleses: lo que han sido incapaces de conseguir en el fútbol, lo han logrado en la cocina", escribió Siebeck. "Esto equilibra la bancarrota de su última empresa automovilística y el estado del metro londinense".

 
 

Alberto Soria