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Charlie Trotter abandona el foie-gras
El
famoso chef norteamericano Charlie Trotter ha decidido dar un giro
de 180 ° en las cocinas de sus restaurantes, al eliminar por completo
el foie-gras de su menú, a pesar de que en el pasado sirvió
esta delicadeza francesa utilizando sólo productos orgánicos.
El foie-gras es el hígado sano de ganso o de pato, producto
gourmet mítico, representativo de la alta gastronomía,
que ha sido apreciado en la cultura culinaria del hombre desde los
tiempos de romanos en el siglo I a.C.
Trotter, nombrado Filántropo del Año 2004 por sus
pares en Estados Unidos, gracias a su trabajo comunitario, se ha
unido a la creciente matriz de opinión norteamericana o más
bien mundial en contra del producto.
La producción de foie gras ha generado desde hace ya algún
tiempo una gran cantidad de reacciones en el ámbito internacional,
provenientes de grupos protectores de animales, así como
del mundo de la gastronomía hasta llegar al plano legal,
debido a la oposición de estos grandes grupos a la práctica
de la alimentación forzada para producir los hígados
hinchados antinaturalmente.
Muchos esperan que el foie gras (que para muchos personifica la
unión de la crueldad con la glotonería) forme parte
de la lista negra de los conservadores en los Estados Unidos junto
al tabaco y el alcohol. El gobernador Arnold Schwarzenegger ha legislado
para acabar con la producción Californiana para el año
2012, y otros estados como Oregon, Nueva York, Illinois y Massachussets
se preparan para seguir esa iniciativa.
A nivel mundial estas iniciativas se repiten, Israel está
comprometido a una prohibición total de la producción,
así como varios países europeos, Alemania, Luxemburgo
e Italia que han proscrito la alimentación forzada.
Aunque la condena en contra de la producción de este manjar
no es unánime. Algunos están a favor de que se siga
produciendo, “siempre y cuando se haga bajo una metodología
artesanal, donde el animal no sufre”, así piensan muchos
granjeros franceses quienes aseguran que “sólo la producción
a nivel industrial es cruel”.
Mientras que el debate ético sigue avanzando, cocineros
de la elite en Norteamérica y a lo largo del mundo continuarán
sirviendo foie gras.
Según Dolan Lane, el jefe de cocina del restaurante Bluehour
de Pórtland, que suele servir ocho raciones de foie gras
al día, “sería una pena que se prohibiera, es
un plato clásico y el proceso se lleva haciendo desde hace
mucho. Se acabaría con una parte de la historia culinaria".
A la vez que Raymond Blanc del Manoir aux Quats Saisons ubicado
en Oxfort, alega de manera menos elaborada, que no debería
de prohibirse porque: “simplemente es demasiado bueno”.
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