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  Robuchon vs. la Guía de Michelin
La casa blanca despide a su chef
La Guía Michelin hoy no es lo que antes era, afirmó el reputado chef Joël Robuchon ante la televisión francesa. Su afirmación ha tenido el impacto de una torta arrojada a la cara de la más famosa guía mundial de restaurantes cuando ésta se apresta a crecer con bombos y platillos poniendo a circular este año en Nueva York, su primera edición fuera de Europa.

Reconocido como maestro de nuevas generaciones y calificado antes de fines del XX como el "chef del siglo", Robuchon dice haber ido acumulado desdén por los juicios de la Michelin después de una serie de equivocaciones detectadas en la publicación. En la edición 2005 sobre Francia, la “Biblia Gastronómica” ha perdido su rumbo, sostuvo el chef estrella.

"Antes era el buque insignia y el documento oficial de la gastronomía francesa (...) hoy después de todas estas confusiones, me entristece el hecho de que estemos empezando a cuestionar la imparcialidad de su juicio (...) tengo la esperanza de que Michelin volverá a sus inicios", dijo Robuchon en una entrevista en el canal dedicado a la gastronomía, Gourmet TV.

Robuchon, quien fuera chef tres estrellas Michelin, se ha negado a permitir que sus dos restaurantes en París y Mónaco aparezcan en la guía "porque ellos no se encuentran dentro del criterio ostentoso del lujo de la guía de Michelin de hoy".

La Guía Michelin, publicada por primera vez en el año 1900, introdujo un sistema de evaluación por estrellas en 1926 y premia la comida con una, dos o tres estrellas, siendo sus valoraciones cruciales en la fortuna de los cocineros quienes se esfuerzan por entrar en el libro y subir en su rango.

Tres estrellas son una garantía de que franceses adinerados y extranjeros se alinearán para cenar en uno de estos establecimientos, mientras la pérdida de al menos una estrella puede significar la ruina financiera o emocional, tal como sucedió hace un par de años con el chef Bernard Loisseau, quien se suicidó bajo la presunción de que sería degradado después de una carrera brillante.

Otros escándalos recientes vinculados a la Michelin fueron la revelación anticipada de los resultados de la Guía 2005 sobre Francia, la recogida completa de la edición sobre Bélgica, Luxemburgo y Holanda por juzgar favorablemente un restaurante que aún no había abierto y las críticas a su sistema de evaluación reveladas por un inspector despedido que convirtió su libro sobre los entretelones de la Guía en un best-seller.

En la edición 2005 Robuchon criticó la “exclusión absurda” de no reconocer con una estrella al chef japonés Tateru Yoshino, la degradación de dos a una estrella al veterano chef Eric Briffard, y el no haber otorgado tres estrellas al exitoso chef Eric Fréchon, todos en París.

Un hotelero no puede estar a la cabeza de la guía que pretende ser porta-estandarte de la gastronomía francesa, comentó el chef, refiriéndose al nuevo director de la Michelin, Jean Luc Naret. Los anteriores directores eran personajes reconocidos por los grandes cocineros franceses.