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Adrià abre una hamburguesería:
los clientes protestan
El
chef catalán Ferran Adrià, venerado sacerdote de la
cocina vanguardista, ha abierto en Madrid una hamburguesería
que espera sea la primera de una cadena mundial. Hasta ahora ha recibido
más palos que aplausos. FastGood se llama el sitio.
Los clientes se quejan de los precios, de la lentitud del servicio
y del escaso glamour típico de la comida rápida. Los
críticos gastronómicos que visitaron el sitio, lo primero
que han advertido son dos errores tácticos: cerca están
las mejores hamburguesas de la ciudad, y la selección de vinos
de Adrià es pobre; “como siempre”, señalan
los cronistas españoles.
"Soy muy exigente", declaró a The Guardian
el cocinero, quien reconoce que su nuevo establecimiento tiene aún
que perfeccionar las hamburguesas y otros platos. "Estamos trabajando
en ello. Cuando lo hayamos conseguido empezaremos a abrir unos cuantos
restaurantes más, en ciudades como Nueva York y Londres".
El primer FastGood está ubicado en el hotel Eurobuilding de
Madrid, cadena de la cual el cocinero es asesor.
En la sección de vinos del diario madrileño El Mundo
se afirma que “en el caso de FastGood la repisa de
autoservicio que se encuentra el cliente no puede ser más desoladora,
con botellines de dos de las marcas más corrientes de Rioja
y del Penedès como única elección. Adrià
pudiese, si lo desease, mantener también en este apartado la
impresión de vanguardismo que intenta dar con todo lo demás
que ofrece. Pero se nota, al ver lo que ofrece, que no ha dedicado
al vino más tiempo de reflexión que el que le dedica
cuando crea una nueva receta: ninguno, según confesión
propia...”
”Mucho diseño (duras sillas de metacrilato), colores
fluorescentes, agradable terraza: en FastGood, Ferran ha
acertado al buscar servir cosas de sabores marcados, nítidos,
huyendo de la sosería acartonada de los fast food.
Fue un guiño brillante el de combatir a las hamburgueserías
con sus propias armas, pero en la práctica ha tenido mala suerte
al colocar el primer FastGood a 150 metros de la que quizá
sean las mejores hamburguesas de Europa continental, las de Alfredo’s
Barbacoa. Carísimos pero muy buenos los zumos naturales, sobre
todo el mandarina/mango y el mango/fruta de la pasión. Servicio
lento y atolondrado. Resulta difícil comer por menos de 20
euros” cosa que para un fast food es un exceso, concluye
el crítico español.
Adrià, que saltó a la fama sirviendo extravagancias
como los raviolis líquidos y las paellas con arroz crujiente
parecido a los cereales de desayuno en su restaurante El Bulli, no
lejos de Barcelona, ha transformado la alta cocina española,
afirma The Guardian de Londres. En su nuevo sitio, algunos
comensales se han quejado de que sus hamburguesas, que cuestan unos
10 euros y se sirven en un bol de plástico con tapenade
(pasta) de aceitunas negras, les han llegado frías.
Adrià considera que su última incursión gastronómica,
respaldada por una cadena hotelera para la que trabaja de asesor,
rellenará el espacio existente entre los restaurantes y los
locales de comida rápida.
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