Historia
del Fútbol Italiano
Aunque existen teorías que ubican el origen del fútbol
en varios juegos practicados durante la Edad Media, entre ellos
uno que en la península itálica se conocía
bajo el nombre de giuco di calcio (juego de la patada), el balompié
como lo conocemos hoy en día llegó a Italia, al
igual que en casi todo el mundo, a través de los ingleses.
A
finales del siglo XIX, marinos y comerciantes de origen británico
que llegaban a los puertos de ciudades del norte como Génova,
Turín y Milán, trajeron con ellos algo más
que mercancía, llevaron a tierras trasalpinas el juego
del fútbol.
Para
1898 Italia estrenaba su propia federación de fútbol,
la cual se unió a la FIFA en 1905. Pero no fue sino hasta
1910 que la escuadra azzurra debutó en un partido internacional
al enfrentarse a Francia en Milán obteniendo un triunfo
de 6-2.
Los
primeros años del balompié trasalpino no transcurrieron
por el sendero de la gloria, pero en la década de los 30,
tras la creación de la Liga nacional en 1929, la escuadra
azzurra inició una brillante actuación en las nacientes
competencias internacionales de la especialidad.
En
1934 Italia era sede de la segunda edición del Campeonato
Mundial de Fútbol, y con una selección encabezada
por el técnico Vittorio Pozzo y estrellas como Luisito
Monti. Angelo Schiavio y Guiseppe Meazza, los locales se titularon
como el mejor equipo del balompié mundial tras vencer a
Checoslovaquia 2 goles por 1 en la final celebrada en Roma.
Dos
años más tarde la escuadra azzurra ganó la
medalla de oro en las Olimpiadas tras derrotar dos por uno al
seleccionado de Austria.
En
1938, Francia era el organizador de la tercera Copa del Mundo
e Italia reafirmó su condición de campeón
mundial al triunfar con marcador de 4-2 sobre Hungría.
Tras
esta etapa de oro, el balompié itálico sufrió
una recaída caracterizada por la llegada de un gran número
de jugadores extranjeros a la liga local y una sequía de
resultados internacionales, debido a esto se prohibió en
1964 la entrada de jugadores foráneos, levantándose
la privación en 1980.
En
1968 la escuadra azzurra empezó a levantar cabeza coronándose
campeón de la Eurocopa. En el mundial del 70, en México,
los italianos se enfrentaron en la final con Brasil, cayendo 4
goles por 1 para obtener el subcampeonato.
En
1982 Italia volvió a levantar la Copa del Mundo al derrotar
en la final a Alemania Federal con marcador de 3 goles por 1,
liderada por el veterano Dino Zoff y el prolífico delantero
Paolo Rossi, quien fue el goleador del campeonato con seis tantos.
En
1990 Italia fue nuevamente sede del Mundial pero sus aspiraciones
de titularse en casa se vieron truncadas en las semifinales por
una aguerrida Argentina liderada por Maradona y el parapenales
Goicoechea. Pero los italianos tuvieron una alegría Salvatore
Schillaci anotó seis goles para hacerse con el premio al
máximo goleador.
Italia
ha seguido consiguiendo lugares importantes en los campeonatos
mundiales y europeos, además de contar, sin duda alguna,
con una de las tres ligas profesionales más importantes
de toda Europa.